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Tag Archives: agua


Alguien levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío?

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Sin embargo, preguntó:

– ¿Cuánto pesa este vaso?

Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.

Pero el hombre respondió:

– El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo 1 minuto, no es problema. Si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo. Si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve.


 

Éranse una vez un grupo de simpáticos monos metidos en una jaula, una escalera y una ristra de plátanos al final de los escalones.

 

Mono simpático.

 

Como no podría ser de otra forma, los monos se abalanzaron escalera arriba en busca de los codiciados plátanos. Inmediatamente, una ducha helada frustró su intento. Los monos, mirándose entre sí, no daban crédito.

 

No tardaron mucho en volver a intentarlo. Lo único que recibieron fue una ducha de agua helada y la consiguiente frustración.

 

Siguiente intento, casi un constipado y sin poder llegar a los plátanos.

 

Los monos ya se miraban la escalera con recelo. Un atrevido lo volvió a intentar y los demás le pegaron para evitar el agua helada. Ya no cayó agua.

 

Monos sorprendidos...

 

Los científicos sacaron a unos de los monos y metieron a otro nuevo en la jaula. Éste, lo primero que hizo fue abalanzarse escalera arriba. El resto le pegó. El pobre nuevo mono no entendía nada de nada.

 

Volvieron a sustituir a otro mono de los viejos con otro mono nuevo. Éste último volvió a correr hacia la escalera con gran júbilo. Lo único que consiguió fue una paliza del resto y una cara de no entender nada. El mono que más se ensañó con él fue su predecesor en la antigüedad de la jaula aún sin saber por qué le estaba pegando al nuevo mono.

 

Mono pensativo...

 

Uno tras otro, los científicos fueros sustituyendo a cada uno de los monos hasta que ya no hubo ninguno que hubiese probado el agua helada. Sin embargo, a cada nuevo mono que entraba en la jaula y salía zumbando hacia la escalera, el resto le pegaba. Lo plátanos nunca fueron comidos. Estos monos ya no sabían por qué pegaban a quién los intentaba alcanzar ya que ninguno de ellos habían sido rociados con el agua helada.

 

Sólo se limitaban a hacer y repetir lo que habían visto sin preguntarse el por qué.

 

Ejecutivos

 

Cómo me suena esto últimamente… Esto y el principio de Peter.

 

 

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