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Category Archives: People


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Una profesora pidió a sus alumnos que escribiesen los nombres de todos sus compañeros de clase, dejando un espacio entre cada nombre. Después les pidió que pensasen y apuntasen en la hoja una cualidad, algo especial, que quisiesen destacar acerca de cada uno de sus compañeros. Al final de la clase recogió las hojas y durante el fin de semana preparó un folio con el nombre de cada alumno, y allí reunió todos los cumplidos que había merecido por parte de sus compañeros.

Entregó su hoja a cada alumno.

El contenido de los folios no se discutió nunca en clase —cada alumno leyó su folio en privado— pero quedó claro por los comentarios que se escucharon aquella tarde —«no sabía que les caía tan bien», «pensaba que no le importaba de verdad a nadie»— que los alumnos vivieron el ejercicio de forma muy positiva.

Varios años más tarde uno de estos alumnos, un joven llamado Mark Eklund, murió en Vietnam. Cuando el cuerpo fue repatriado a Minnesota casi todos sus antiguos compañeros, y la profesora de matemáticas, asistieron al funeral.

 

Army Coffin

 

Después del funeral el padre del joven soldado le dijo a la profesora:

– Quiero enseñarle algo– mientras sacaba una billetera de su bolsillo — La tenía Mark cuando lo mataron. Creo que era importante para él y que tiene que ver con usted.

Abrió la billetera y sacó dos folios de papel gastados por el uso. Era la lista de cualidades que los compañeros de Mark habían elaborado hacía años. A raíz de aquello muchos compañeros de Mark reconocieron que para ellos también aquella lista había sido importante: casi todos la guardaban en un lugar valioso para ellos.

 

 


 

A finales del siglo XVIII unos pescadores malayos se establecieron en pequeñas chozas flotantes en frente de la costa de Tailandia. De esta forma, aprovechaban el estar justo por encima del mar y también evitaban infringir la ley tailandesa de aquél entonces que prohibía asentarse en territorio tailandés a extranjeros.

 

El pequeño poblado se mantuvo en el tiempo y hasta se construyó una pequeña escuela musulmana que a día de hoy sigue dando clases a los pequeños del pueblo.

 

Panyee Village

Panyee Village

 

Sin duda, la llegada de la televisión produjo una revolución en aquella isla flotante. Por fin, la vida de ocio no sólo se basaba en mirar hacia el mar o en mirar hacia la costa tailandesa. El fútbol, cómo no, se convirtió en el gran agitador de sentimientos de aquellas familias y el principal divertimento para los niños que soñaban con ese deporte.

 

Un día de 1986, los niños de aquel lugar, hartos de sueños, decidieron en asamblea crear su propio equipo de fútbol. Las risas, chascarrillos y bromas a costa de esa idea no se hicieron esperar por parte de los mayores: nadie sabía jugar al fútbol, nadie podía enseñarles, iban descalzos y lo más importante, no tenían el espacio sobre el mar para tener un campo de fútbol.

 

El grupo de niños, gracias a mitad su inocencia, mitad su coraje, afrontaron el problema del espacio de la mejor forma que se puede afrontar. Si no había espacio para un campo de fútbol, lo construirían ellos mismos sobre el mar con restos de maderos que fuesen encontrando.

 

Las risas de los mayores del pueblo se escucharon hasta en las playas tailandesas.

 

El resto es historia resumida en este vídeo rodado en el mismo Koh Panyee:

 

 

El resto es historia. En el poblado, ya nadie se ríe de los niños. Ni en Tailandia tampoco.

 

Panyee FC

Panyee FC

 

El Panyee FC ha sido Campeón juvenil del campeonato del sur de Tailandia los años 2004, 2005, 2006, 2008, 2009 y 2010 y tienen como principal patrocinador a uno de los bancos más grandes de Tailandia: TMB.

 

 

 

 


 

Estaba enfermo. Muy enfermo. Y me llevaron allí, a aquel hospital.

 

Para seguir con mi muy mala suerte me dejaron postrado en la única cama libre de las dos de aquella habitación. Justo la que quedaba al lado de la puerta y lejos de la ventana. Esperando a la muerte.

 

 

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El ocupante de la otra cama, la cama al lado de la ventana, aún tenía la suerte añadida de que lo incorporaban una hora al día para que el líquido que anegaba sus pulmones tuviese la posibilidad de fluir y darle un poco de respiro.

 

Yo, por mi parte, sólo podía permanecer tumbado ensañándome en mi desgracia. Y encima, sin posibilidad de entretenerme mirando lo que ocurría fuera de aquellas cuatro paredes.

 

La envidia me corroía. La única persona con la que me podía comparar, tenía la suerte de que lo sentaban un rato cada día y además, podía mirar lo que ocurría fuera de aquella cárcel. Además, ajeno a mi sufrimiento, se dedicaba a contarme lo que veía desde allí: un maravilloso parque, con un lago, patos, gente riendo, niños jugando y corriendo, el sol maravilloso que lo regaba todo con su luz…

 

El caso es que no podía pasar sin sus relatos sobre lo que ocurría en el mundo real. Creo que él disfrutaba torturándome con sus relatos explicándome cada detalle: la banda de música, la feria con atracciones, los puestos de algodón de azúcar… Yo sólo podía acosarle con preguntas sobre detalles que él, fatigosamente, buscaba detrás de los cristales y me relataba con toda minuciosidad.

 

Los días y las semanas iban pasando, esperando los dos a que llegase aquél momento de evasión.

 

Una mañana, su fatigosa respiración dejó de atormentarlo para siempre. La muerte le llegó antes que a mí y se lo llevaron para siempre.

 

Mis sentimientos se veían mezclados, aún sabiéndome mal la pérdida de mi compañero de sufrimiento, por fin me podría acercar a aquella ventana, única conexión con el mundo real y de diversión, única posibilidad de escaparme con mi imaginación de aquel lugar de dolor y pesar. Sólo deseaba que no me tocase otro compañero como yo que no me dejase en paz preguntándome una y otra vez sobre las maravillosa vida que ocurría detrás de aquellos cristales. Iba a guardarlo todo para mí.

 

Y me cambiaron a aquella cama al lado de la ventana. No podría esconder una sonrisa de satisfacción. Pedí que me incorporaran sólo por un rato y así lo hicieron. La emoción me embargaba, quise saborear el momento. ¿Estaría aún la feria, los niños seguirían allí a esas horas, cómo sería de grande el lago que las barcas peinaban?

 

Giré mi cara despacio, poco a poco y miré de golpe hacia afuera para sumergirme en aquel golpe de mundo real. Y fue justo en aquel momento cuando empecé a llorar amargamente echando tanto de menos a mi compañero de cuarto y lamentando profundamente su pérdida.

 

 

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Gracias José Luis por tu dedicación desinteresada y tu tiempo, marcándonos con tu ejemplo, el camino.

 

 

 


 

El budismo y el hinduísmo le llama karma.

 

A grosso modo se trata de que el hombre es libre para tomar la decisión de hacer el bien o el mal, pero al mismo tiempo debe asumir las consecuencias derivadas de ello.

 

Nada mejor que este vídeo para demostrar el fenómeno, en este caso, de hacer el bien. Todo acaba volviendo, incluso el bien.

 

 

 

 

En algún lugar leí un proverbio Zen que venía a decir algo así como que el cuidador de un jardín de rosas, no sólo cuida a las rosas, también su alma se ve cuidada con la paz que se genera y no sólo eso, también las personas que verán ese jardín se verán regaladas con su belleza y de alguna forma también su alma se verá beneficiada.

 

Gracias a Dani, amigo de toda la vida, bueno, de casi toda la vida por hacerme conocer este vídeo. Nos conocimos cuando teníamos alrededor de 5 años. Estudiamos, crecimos, maduramos e hicimos travesuras desde entonces. He tenido el placer y la felicidad de ver como se casaba con Layla y estoy seguro de que aún me deparan más alegrías que compartir con ellos.

 

 

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