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Monthly Archives: marzo 2011


 

 

Herbert Munro nació en 1899 en Edendale, un pequeño pueblo situado en Nueva Zelanda. Le gustaban las motos. Pero se había pasado gran parte de su vida trabajando en la granja de su padre en Invercargill, un pequeño pueblo situado en Nueva Zelanda.

 

 

 

Herbert Munro

Herbert Munro

 

 

En 1920 había ahorrado lo suficiente para comprar una flamante Indian Scout con una velocidad punta de 89 km/h.

 

Después de un matrimonio que acabó en divorcio, se vio obligado a tener que vivir en un viejo cobertizo. Una vez allí, tomó la firme decisión de mejorar las prestaciones de su querida Indian de 1920 para convertirla en la más rápida del mundo.

 

 

 

Un joven Burt posando orgulloso con su Indian

Un joven Burt posando orgulloso con su Indian

 

 

Dada su escasez de medios, fue realizando los cambios artesanalmente, poco a poco, y aprovechando latas de conservas para el carenado, cucharas, bisagras de puertas, tapones de corcho para rebajar el peso del tapón de gasolina, una vieja manta eléctrica para poder extraer el aislante o plomo derretido de viejas baterías para poder hacer los contrapesos. Pero eso no era nada… el molde de los nuevos pistones eran agujeros hechos a mano en la arena de la playa de su pueblo.

 

Y poco a poco, pieza a pieza.

 

 

 

Herbert enseñando orgulloso un detalle del motor de su Indian

Herbert enseñando orgulloso un detalle del motor de su Indian

 

 

Y así, acabada su obra, ni corto ni perezoso, se planta en Estados Unidos en 1962, con una moto de 1920 y con 63 años de edad, en la Meca de las pruebas de velocidad: el Gran Lago Salado de Utah. En este lugar es dónde las marcas, ingenieros, Universidades y equipos privados del motor suelen intentar batir los récords mundiales de velocidad.

 

 

 

Bonnesville Salt Flats con la línea negra a seguir

Bonnesville Salt Flats con la línea negra a seguir

 

 

La imagen tenía que ser impactante para los organizadores. Un hombre de 63 años enfermo del corazón, con una moto de 1920, sin paracaídas para frenar (de hecho no tenía ni frenos de disco), con una moto sin ningún tipo de homologación, con neumáticos de origen, llantas de radios, soldaduras artesanales, vestido con una simple camisa y con los pantalones de su boda (los de la suerte) metidos por dentro de los calcetines (aerodinámica) que quería inscribirse para batir el récord del mundo de velocidad.

 

 

 

Herbert trabajando en su moto

Herbert trabajando en su moto

 

 

Como era de imaginar, los organizadores de la semana de la velocidad de Salt Flats le dijeron que no era posible: había que haberse inscrito meses atrás, la moto no cumplía ni una sola norma de seguridad (había cubierto los neumáticos con betún para que las grietas de los neumáticos no fuesen detectadas por los comisarios) y no llevaba el equipamiento obligatorio.

 

Burt no se había venido abajo durante casi 40 años preparando su moto y menos lo iba a hacer ante unos pequeños inconvenientes como aquellos. Si había dejado su Nueva Zelanda natal para venir a Estados Unidos no se iba a ir de vacío.

 

 

 

Herbert avanzando decidido

Herbert avanzando decidido

 

 

Gracias a la historia de despropósitos absolutos que le acompañaban se fue granjeando la simpatía y admiración de los probadores e ingenieros del lugar. La presión de los contactos que fue haciendo y el convencimiento de los comisarios de que a duras penas iba ni siquiera a conseguir pilotar la moto abrieron la mano de las reglas y le dejaron hacer una prueba cronometrada.

 

Cuando Burt se puso su casco y sus gafas de los años 20, se metió sus pantalones de la suerte por dentro de los calcetines y enfiló la casi infinita línea negra trazada en el enorme desierto de sal, nadie de los presentes se esperaba lo que iba a ocurrir en los instantes siguientes.

 

 

 

Desconocido ajustándole el casco a Burt

Desconocido ajustándole el casco a Burt

 

 

Burt y su Indian no sólo superaron los 89 kilómetros por hora que alcanzaba la moto de serie. No sólo superaron los 100 kilómetros por hora. No sólo superaron los 200 kilómetros por hora…

 

 

 

Burt y su Indian en plena prueba de velocidad

Burt y su Indian en plena prueba de velocidad

 

 

Burt llevó a su Indian, o su Indian llevó a Burt hasta los 288 kilómetros por hora batiendo el récord mundial de velocidad sobre moto.

 

 

 

Indian de Burt a medio carenar para apreciar los detalles

Indian de Burt a medio carenar para apreciar los detalles

 

 

Burt siguió volviendo los siguientes 9 años a Salt Flats para seguir batiendo récords mundiales de velocidad.

 

Pero hasta aquí aún no ha llegado lo mejor de la historia.

 

En 1967, con su vieja Indian Scout elevó el récord mundial hasta los 295,44 km/h. Récord mundial de velocidad que aún no ha podido ser superado hasta el día de hoy por una moto de menos de 1.000 centímetros cúbicos y mucho menos con una moto con 47 años a sus espaldas y mucho menos por un piloto con 68 años.

 

Y siento deciros que tampoco ha llegado lo mejor de la historia.

 

A Burt se le llegó a cronometrar oficialmente a 331 km/h en alguna de sus pruebas durante el año 1967 pero no estaban presentes los jueces del récord mundial de velocidad.

 

 

 

Burt en sus últimos años

Burt en sus últimos años

 

Herbert Munro

Herbert Munro

 

Burt murió un 6 de Enero de 1978 a los 78 años de edad. Seguro que si en el cielo ha conseguido hacerse con una Indian Scout debe estar mejorándola.

 

 

 

 

 

 

Descansa en paz Herbert.

 

 

 

 

Te estaremos eternamente agradecidos por demostrar que lo imposible es posible, aún sin previos conocimientos técnicos, aún sin ayuda de nadie, aún sin poder, aún sin tener en cuenta los años.

 

Es sólo una cuestión de voluntad.

 

 

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Nadie sale indemne de una batalla.

 

Entre el 21 de Febrero y el 19 de Diciembre de 1916 se libró en el escenario de Verdún una de las batallas más duras del siglo XX.

 

Lo que empezó con 30.000 soldados por el lado francés y 150.000 por el lado alemán se fue agravando hasta que se llegaron a enfrentar 1.000.000 de hombres por cada bando en los últimos días de Diciembre.

 

 

 

Integrantes del 87th regimiento francés en la trinchera

Integrantes del 87th regimiento francés en la trinchera

 

 

La mayoría de bajas, más del 70%, se produjeron por el intenso fuego de artillería. Sólo desde el bando francés, 2.708 cañones disparaban sin cesar sobre las líneas alemanas llegando a escupir más de 25 millones de proyectiles. Desde el lado alemán se llegaron a lanzar 21 millones de proyectiles sobre los franceses.

 

Las bajas se elevaron durante este tiempo a 976.000 soldados y el número de muertos a 262.308.

 

Pero estas son las bajas entre muertos y heridos físicos. De hecho, todos los implicados en una batalla salen heridos en mayor o menor medida de la misma.

 

En el siguiente vídeo podemos ver algunos de los heridos en Verdún. Los primeros también heridos físicamente; los segundos, afectados por la llamada fatiga de combate dónde el sistema nervioso ya no aguanta más el estrés sufrido.

 

 

 

 

Durante estos días hay una guerra abierta en Libia y otra serie de conflictos bélicos y violentos en el resto de mundo.

 

 

 

Mapa de los principales conflictos actuales

Mapa de los principales conflictos actuales

 

 

Sencillamente atroz. Que Dios nos perdone a los humanos porque nosotros somos incapaces.

 

 


 

A primera hora, cada mañana, día tras día, tengo un ingreso de 86.400 Euros en mi cuenta bancaria más importante. La que utilizo para mis operaciones del día a día. Para aquellos que tengan conocimientos financieros, es cómo una póliza de crédito personal que tengo gracias a mis padres y a mis antepasados desde el principio de los tiempos.

 

 

Dinero

 

 

También es cierto, que cuando acaba la jornada, el banco me retira lo que no haya gastado y por lo tanto mi saldo vuelve a 0, no se acumula. Hasta el día siguiente, cuando sin ningún esfuerzo aparente por mi parte, vuelven a aparecer en mi cuenta otros 86.400 Euros.

 

Durante el día, parte de ese dinero, lo invierto; parte, lo gasto; parte, lo malgasto y lo que queda, se lo vuelve a llevar el banco por la noche con la promesa de que si al día siguiente sigo vivo, volverán a aparecer 86.400 Euros en mi cuenta personal. Sin intereses.

 

No se vive mal así, ¿Verdad?. Tengo salud para disfrutarlos, tengo cabeza para invertirlos bastante correctamente. Pero también es cierto que muchos de ellos los malgasto y otros ni siquiera los gasto perdiéndose para siempre. Además, como son de regalo, no los valoro lo suficiente.

 

Esa cuenta bancaria la tengo abierta en un banco que se llama Tiempo. Y 86.400 Euros es justo el número de segundos que tienen 24 horas y por lo tanto, un día.

 

 

Tiempo

 

Creo que todos vosotros también trabajáis con el mismo banco.

 

 


 

 

“No hacer a los otros lo que uno no quisiera para sí mismo.”

 

 

“Todo lo que queráis que los hombres hagan con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos”

 

 

Mateo 7,12

 

 

 

Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret

 

 

 


 

Vídeo explicativo de lo que es el Karma y el por qué es tan importante hacer las cosas bien. Vamos, como hay que hacerlas.

 

 

 

 

Magnífico anuncio de Bridgestone para la Super Bowl. Vamos, como hay que hacerlos.

 

 

 

 

Me encanta.

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